La salud y la seguridad en el trabajo deben integrarse entre los derechos fundamentales de la OIT

Ayer se celebró la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, en la que FeSMC-UGT se sumó a UNI Global Union y a los sindicatos de todos los continentes para pedir a la OIT que la seguridad y la salud en el trabajo sea un derecho fundamental.

Tras casi 18 meses de pandemia, los sindicatos del mundo han demostrado el papel fundamental que desempeñan en la protección de la salud de los trabajadores, mediante la negociación de normas relativas a la seguridad, los EPI, el número de personal y garantizando el «derecho a la desconexión», a no estar bajo vigilancia ya a la protección contra la violencia en el trabajo.

Está claro que estas medidas son aún más sólidas cuando los trabajadores pueden dirigirse a su delegado de prevención para plantear sus problemas en la materia y obtener información y respuestas, sin temor a represalias

Por la pandemia provocada por el COVID 19, hemos aprendido que, incluso en los sectores de servicios que a priori se podían considerar «más seguros», no debemos minimizar ni restar importancia a la seguridad y salud en el trabajo.  Y ahora que se están relajando las medidas de seguridad exigidas por la pandemia hay nuevos retos en materia de salud y seguridad que tenemos que atajar y hacer frente en el Sector de los Servicios que son fundamentalmente riesgos laborales de origen Psicosocial, provocados por el nuevo mundo laboral tan digitalizado y que exigen que esta cuestión se convierta en una gran prioridad para todos los trabajadores y trabajadoras.

Desde el aumento vertiginosos de los índices de siniestralidad en Amazon impulsados por una gestión algorítmica sin rostro, al estrés causado por la vigilancia a la que son sometidos el personal  de telemarketing  a nivel mundial, pasando por los correos electrónicos en cadena que se envían más allá del horario de oficina, el nuevo mundo del trabajo está generando nuevos riesgos laborales que exigen una respuesta contundente por parte de los sindicatos en todo el mundo. Tanto en las mesas de negociación como mediante el cambio en la reglamentación, los sindicatos estamos asumiendo el reto.

Actualizar normativas ante el nuevo contexto

En algunos casos, nuestras normas o reglamentos de seguridad están obsoletos y deben desarrollarse otros nuevos para responder a las realidades tecnológicas actuales. Por ejemplo, una nueva legislación apoyada por los sindicatos en California busca frenar los abusos de la gestión algorítmica en Amazon. En varios países los sindicatos han conseguido que se legisle el «derecho a la desconexión».  Y al menos un tribunal ha fallado en contra de la vigilancia con cámaras ininterrumpida mientras se trabaja en casa.

Se debe potenciar a nivel europeo la existencia de delegados de Prevención en todos centros de trabajo de toda Europa, con total independencia en su elección, y la constitución de los Comités de Seguridad y Salud. Esto debería convertirse en la norma en todas partes.  Los comités de seguridad son una herramienta esencial: los ojos y los oídos en el trabajo para asegurarse de que las normas no son simples palabras escritas.

«La COVID-19 ha puesto la seguridad y salud en el trabajo en primer plano en el debate mundial sobre los derechos de los trabajadores y ha puesto de manifiesto el papel indispensable de los sindicatos para mantener a los trabajadores a salvo de las antiguas y nuevas formas de riesgos en el trabajo», dijo Christy Hoffman Secretaria General de UNI Global Union. «Ha llegado el momento de establecer nuevas normas de seguridad mediante la negociación y la reglamentación destinadas a proteger a todos. El derecho a la salud y la seguridad es un derecho fundamental».

La OIT es un organismo tripartito constituido por representantes de los gobiernos, los empleadores y los sindicatos. Los sindicatos instan a los empleadores y a los gobiernos a elevar la seguridad en el trabajo al más alto nivel de las normas laborales internacionales.  Un derecho fundamental es aquel que se aplica a todos los países y a todos los trabajadores y trabajadoras.

En la Declaración del centenario de la OIT de 2019, adoptada unánimemente por gobiernos, sindicatos y empleadores, se reconoce la importancia de la salud y la seguridad en el trabajo para todos los trabajadores y trabajadoras. Desde entonces, si a la pandemia se unen los peligros creados por la mayor utilización de la tecnología en el trabajo y la digitalización hacen que sea más urgente que la salud y la seguridad en el trabajo sea un derecho fundamental y ha demostrado que los sindicatos son esenciales para aplicar y hacer cumplir ese derecho.